Una revisión narrativa publicada el 15 de septiembre de 2026 en la revista Npj Mental Health Research, firmada por un equipo de investigadores de Brasil y Canadá liderado por P. S. Bacchi, propone que la música utilizada durante las sesiones de psicoterapia asistida con psicodélicos debería considerarse un «ingrediente activo» del tratamiento, y no un simple telón de fondo.
Un componente difícil de aislar
La psicoterapia asistida con psicodélicos combina la administración de una sustancia como la psilocibina con un acompañamiento psicológico estructurado, bajo la supervisión de terapeutas entrenados. Aunque ha mostrado potencial para reducir síntomas psiquiátricos de forma rápida, a veces tras una sola sesión, su eficacia en ensayos a gran escala todavía no está del todo demostrada, en parte por la compleja interacción entre el apoyo psicológico, la sustancia y factores de contexto como el entorno y la música.
El «terapeuta oculto»
La música se destaca como uno de esos factores de contexto clave, a menudo descrita como un «terapeuta oculto» que puede influir en la experiencia psicodélica aguda, la cual a su vez se ha asociado con los resultados clínicos posteriores. Estudios preliminares sugieren que la apertura, el gusto y la resonancia de los participantes con la música están asociados con aspectos de la experiencia psicodélica y con reducciones a corto plazo de la depresión. La música también podría aportar estructura temporal, contención emocional y una forma de modular el nivel de activación fisiológica.
Por qué es tan difícil de estudiar
Los ensayos clínicos existentes varían enormemente en la selección de listas de música, su personalización, el momento en que se reproduce y su secuencia, lo que dificulta comparar resultados o definir mejores prácticas. La mayoría de las herramientas usadas para evaluar la experiencia musical de los participantes tampoco han sido validadas formalmente, y la mayoría de los estudios comparan resultados según el tratamiento psicodélico recibido, no según la música escuchada, lo que hace casi imposible aislar el efecto específico de la música del efecto de la sustancia, el terapeuta o el entorno.
Qué proponen los investigadores
En lugar de estandarizar listas de reproducción fijas, la revisión plantea describir la música según su función terapéutica prevista —por ejemplo, si busca contener, activar o acompañar una emoción— en lugar de por género o composición específica. Este enfoque, sostienen los autores, permitiría mayor transparencia y reproducibilidad en los ensayos clínicos, sin quitarle a los terapeutas la flexibilidad de adaptar la música a cada persona, cultura y contexto.
Para conocer más sobre el diseño de las sesiones terapéuticas con psicodélicos, visita nuestra guía completa de psicodélicos y la sección de ciencia.
Fuente: News-Medical, estudio original en Npj Mental Health Research