El Instituto Chacruna para las Medicinas Psicodélicas de Plantas cumplió diez años, y la celebración tuvo lugar en un escenario cargado de simbolismo: el Instituto de Psiquiatría de la Universidad Federal de Río de Janeiro (IPUB), un centro dedicado a la salud mental y la formación de profesionales. Allí, Daniela Monteiro, de la Asociación Psicodélica de Brasil (APB), repasó una década de trabajo conjunto entre ambas organizaciones.
Una alianza que empezó en las calles de Río
Según relató Monteiro, el vínculo entre Chacruna y la APB es anterior incluso a la fundación formal del instituto estadounidense, y se remonta al Núcleo de Estudios Interdisciplinarios sobre Psicoactivos (NEIP), gracias a dos de los fundadores de la asociación brasileña, Sandro Rodrigues y Fernando Beserra. Mientras Chacruna daba sus primeros pasos en Estados Unidos, la APB comenzaba el suyo en las calles del barrio de Lapa, en Río de Janeiro, entre marchas por la marihuana y talleres comunitarios, con el objetivo declarado de construir una política de drogas más justa.
El puente entre la ciencia y la tradición
Fundado por la antropóloga Bia Labate, el Instituto Chacruna se dedica a producir investigación académica sobre plantas y sustancias psicoactivas y a acercarla a públicos no especializados, con un énfasis declarado en amplificar voces de mujeres, personas LGBTQ+, comunidades indígenas, afrodescendientes y del sur global. Monteiro destacó que el aporte del instituto fue demostrar que el puente entre el uso ceremonial tradicional y la ciencia psicodélica emergente no solo es posible, sino necesario, a través de iniciativas como su Iniciativa de Reciprocidad Indígena de las Américas, orientada a canalizar recursos hacia comunidades originarias que históricamente custodiaron estos conocimientos.
Un contexto regional cada vez más hostil
En su discurso, Monteiro enmarcó el aniversario en lo que describió como un momento delicado para la política de drogas en América Latina, con el resurgimiento de enfoques más punitivos y, según dijo, intervenciones de Estados Unidos en distintos países de la región. Mencionó en particular la designación por parte de la administración estadounidense de dos organizaciones criminales brasileñas como grupos terroristas, una medida que, a su juicio, podría sentar precedentes riesgosos para la criminalización de movimientos sociales. Se trata de una lectura política propia de la APB sobre un hecho noticioso real, no de un hecho verificado de forma independiente por este medio.
Qué sigue para la próxima década
Pese a ese panorama, Monteiro cerró su intervención con un tono de continuidad: la APB seguirá trabajando en reducción de riesgos en eventos y comunidades, psicoterapia integrativa y formación de profesionales, mientras Chacruna continúa con su producción académica y su trabajo de divulgación. Ambas organizaciones coincidieron en que la coordinación regional entre países latinoamericanos es, según su visión, la herramienta más poderosa frente a los desafíos compartidos del sector.
Chacruna ya había documentado antes procesos judiciales relacionados con el uso ceremonial de plantas en la región, como el caso de la absolución del fundador de una iglesia de Santo Daime en Brasil. Quien quiera conocer más sobre el papel de las plantas maestras en la región puede consultar la guía completa de psicodélicos y la categoría de Cultura.
Fuente: Chacruna Institute