Las tinturas de hongos psilocibios —extractos líquidos de especies del género Psilocybe— se han popularizado como alternativa a comer los hongos secos o en cápsulas, prometiendo una dosificación más precisa y menos malestar digestivo. Pero detrás de la sencillez del proceso casero se esconden riesgos legales y de seguridad que conviene conocer antes de intentarlo.

El procedimiento básico consiste en pulverizar finamente los hongos secos y mezclarlos con un líquido de extracción, generalmente alcohol de alta graduación, que disuelve mejor los alcaloides psicoactivos (psilocibina y psilocina) que el agua sola. Los laboratorios que analizan muestras, como Oakland Hyphae o Magic Myco, suelen usar metanol para sus extracciones de control, pero esa sustancia es tóxica y nunca debe emplearse en preparaciones para consumo humano. Tras dejar reposar la mezcla, se filtra con un paño o colador fino y luego con un filtro de café para obtener un líquido listo para dosificar, que se conserva mejor en un frasco de vidrio oscuro con gotero, refrigerado.

Una de las ventajas que mencionan los usuarios es evitar el exceso de quitina, el polisacárido estructural de la pared celular de los hongos, cuya digestión puede causar hinchazón abdominal. La sustancia fue identificada de forma casual por Albert Hofmann —el mismo químico que sintetizó el LSD e identificó la psilocibina— en 1929.

Conviene distinguir las tinturas de psilocibina de las elaboradas con Amanita muscaria, que no contiene psilocibina sino muscimol y ácido iboténico, compuestos que actúan sobre receptores GABA y NMDA y cuyos efectos pueden potenciarse peligrosamente al combinarse con ketamina, benzodiacepinas, barbitúricos o alcohol. A diferencia de la psilocibina, la Amanita muscaria es legal en la mayoría de los países y estados de EE.UU. (excepto Luisiana), lo que ha disparado un mercado de productos «legales» que en ocasiones aparecen adulterados con psilocibina u otras sustancias no declaradas.

En cuanto al marco legal, la psilocibina sigue prohibida en la mayoría de los países, con excepciones como Brasil y Jamaica, y los Países Bajos, que permiten la venta de trufas que la contienen aunque no de los hongos. En Estados Unidos, Oregón y Colorado son los únicos estados con marcos legales para la terapia con psilocibina, aunque Oregón derogó después su ley de despenalización general.

El principal riesgo de las tinturas artesanales —más allá de la legalidad— es la potencia variable: sin un kit de análisis, es imposible conocer la concentración exacta de cada lote, ya que esta varía incluso dentro de la misma cosecha. Por eso, los especialistas en reducción de riesgos insisten en el principio básico: empezar con dosis bajas e ir despacio, y desconfiar de cualquier tintura de origen incierto.


*Traducido y adaptado desde DoubleBlind Mag: https://doubleblindmag.com/heres-how-to-make-a-psilocybin-mushroom-tincture-at-home/*