Bajo el efecto de la DMT, buena parte de quienes la prueban en dosis altas describen algo más que visiones abstractas: se encuentran con «entidades». Seres con agencia propia que se presentan como espíritus de la selva, elfos, ancestros, dioses o incluso alienígenas, según quién los relate. Un nuevo artículo publicado en la revista Neuroscience of Consciousness, firmado por un equipo que incluye al filósofo George Deane, propone el primer modelo neurocomputacional detallado para explicar por qué el cerebro genera esta experiencia tan específica.

Un fenómeno más común de lo que parece

Los propios autores citan cifras que dimensionan el fenómeno: en los experimentos clásicos de Rick Strassman con DMT intravenosa, la mitad de los participantes con dosis altas reportó encuentros con entidades. Un análisis de casi 3.800 relatos en la comunidad r/DMT de Reddit encontró que el 45% mencionaba encuentros de este tipo. Y encuestas académicas muestran que la experiencia suele vivirse como profundamente significativa, al punto de modificar de forma duradera las creencias metafísicas de quien la atraviesa.

El modelo: inferencia activa y «profundidad» de la señal

El artículo se apoya en el marco de la inferencia activa, la teoría según la cual el cerebro construye constantemente modelos predictivos del mundo y de sí mismo. Combina dos ideas centrales: por un lado, el modelo REBUS (de Carhart-Harris y Karl Friston), según el cual los psicodélicos relajan las creencias de alto nivel que normalmente filtran la percepción; por otro, la noción de que el cerebro atribuye una «mente» a un estímulo cuando este resulta demasiado rico e impredecible para explicarse con un modelo simple. A eso se suma la atenuación sensorial: el mecanismo que distingue lo que generamos nosotros mismos de lo que viene de afuera, y que bajo DMT se debilita.

Por qué se siente como «otro» y no como una alucinación propia

La combinación de ambos mecanismos —una señal interna rica en información, pero que ya no se reconoce como propia— es, según los autores, la receta exacta para que el cerebro infiera que hay una mente ajena detrás de la experiencia. En otras palabras: el encuentro con la entidad no sería un error aislado, sino la consecuencia lógica de cómo el cerebro procesa la falta de certeza cuando sus filtros habituales se relajan al mismo tiempo que se satura de información nueva. Sobre otros mecanismos por los que la DMT altera la experiencia del yo, Portal Psicodélico publicó este análisis sobre el filo entre el orden y el caos.

Espíritus, elfos o ancestros: la variación cultural

El modelo también intenta explicar por qué el contenido de estas entidades cambia tanto según el contexto: espíritus de la selva en ceremonias amazónicas de ayahuasca, los famosos «elfos máquina» entre usuarios occidentales de DMT, o encuentros con ancestros en comunidades Bwiti que usan ibogaína. Para eso, los autores incorporan el modelo ALBUS, que propone que además de relajar las creencias generales, los psicodélicos también pueden reforzar expectativas culturales aprendidas de nivel intermedio, moldeando qué tipo de entidad «se espera» encontrar. Puede revisarse más contexto sobre las diferencias entre sustancias en la guía de Johns Hopkins sobre psicodélicos y en la guía completa de Portal Psicodélico.

Lo que el modelo deja abierto

Los autores son explícitos en un punto: el modelo no toma partido sobre si estas entidades «existen» de forma independiente o no; solo busca explicar por qué se las experimenta así. Reconocen además que carece todavía de una formulación matemática formal y que se centra en la DMT, por lo que podría no aplicarse igual a otras sustancias como el 5-MeO-DMT, que tiende a producir disolución del yo antes que encuentros con entidades. Como próximo paso, proponen experimentos con agentes virtuales de complejidad variable —por ejemplo, en videojuegos— para medir de forma empírica cuánta «profundidad» necesita un estímulo para sentirse habitado por una mente propia. Más artículos sobre estos temas en la sección de Filosofía del sitio.

Foto: Victoria Reay (BY)