La investigación con ibogaína, uno de los psicodélicos más prometedores y a la vez más controvertidos, acaba de recibir un impulso decisivo desde el gobierno estadounidense. El Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas (NIDA) otorgó una subvención de hasta 11 millones de dólares a un equipo de la Universidad de Harvard para estudiar esta sustancia como tratamiento del trastorno por consumo de opioides.

Un respaldo federal poco habitual

El financiamiento llega a través de una subvención del tipo UG3/UH3, una modalidad por etapas. Un primer tramo de 2,3 millones de dólares ya fue liberado. El objetivo inmediato es obtener la autorización de nuevo fármaco en investigación (IND) antes de realizar un ensayo de Fase I y, eventualmente, uno de Fase IIa.

Quién lidera el proyecto

El investigador principal es Joji Suzuki, del Departamento de Psiquiatría de Mass General Brigham y profesor asociado de Psiquiatría en la Escuela de Medicina de Harvard. Su equipo intentará responder una pregunta central: si nuevos enfoques de dosificación y administración permiten aprovechar el potencial terapéutico de la ibogaína controlando al mismo tiempo sus riesgos, en particular los cardíacos.

Por qué importa la ibogaína

La ibogaína, un alcaloide presente en la planta africana iboga, ha mostrado en estudios preliminares una capacidad notable para interrumpir la dependencia de opioides con una sola administración. Sin embargo, su uso conlleva riesgos serios sobre el ritmo cardíaco, motivo por el cual durante décadas quedó relegada a clínicas fuera de Estados Unidos. Que una institución como Harvard, con dinero federal, la investigue de forma rigurosa supone un cambio de época.

Parte de una ola más amplia

La subvención se suma a una semana especialmente activa en el frente federal: el NIDA también recuperó y validó datos de estudios previos con ibogaína y los compartió con la FDA y con investigadores para orientar la evaluación científica y regulatoria de la sustancia. Todo apunta a que la ibogaína dejará de ser una promesa marginal para entrar en el circuito de la investigación clínica formal.

Fuente: Psychedelic Alpha

Imagen: Tabernanthe iboga MS 4098, por Marco Schmidt vía Wikimedia Commons (CC BY-SA 2.5).