Uno de los relatos más repetidos del renacimiento psicodélico —que el 5-MeO-DMT extraído de la secreción de un sapo es una medicina sagrada de uso milenario— no tiene respaldo en el registro etnográfico, según revela un artículo publicado en la revista científica Psychedelics por la investigadora Ana María Ortiz Bernal, el psiquiatra Charles Raison y colaboradores.
El 5-MeO-DMT fue sintetizado por primera vez en un laboratorio japonés en 1936. No fue hasta 1965 que se confirmó su presencia en las glándulas de defensa del sapo del desierto de Sonora (Incilius alvarius, antes Bufo alvarius). A diferencia de psicodélicos clásicos como el LSD, la mescalina, la psilocibina o el DMT de la ayahuasca, esta sustancia no suele producir manifestaciones visuales intensas, y su efecto es breve: se manifiesta en segundos y dura apenas unos 20 minutos, frente a las cuatro a diez horas de otros enteógenos. Ganó popularidad entre psiconautas a partir de 1984, cuando Ken Nelson fumó la secreción y escribió un panfleto sobre la experiencia; el antropólogo Wade Davis y el médico Andrew Weil describieron sus efectos en un artículo académico de 1992.
Aunque existe uso indígena documentado del 5-MeO-DMT en forma de rapés —preparados con semillas de Anadenanthera peregrina o resina de Virola theiodora— no hay ningún registro etnográfico de consumo ceremonial de la secreción del sapo entre pueblos tradicionales. Según el artículo, la narrativa de un uso «ancestral» se remonta apenas a 2011, cuando una comunidad comcáac (seri) del estado mexicano de Sonora creó la Fundación OTA.C. En su lengua, «otac» es el término general para «sapo», que luego se convirtió en el nombre de un supuesto enteógeno ancestral. Según el estudio, el uso de la secreción se introdujo originalmente para combatir el creciente consumo de metanfetamina entre los jóvenes de la comunidad.
La leyenda se difundió a través de libros como El sapo del amanecer (2016), de Octavio Rettig Hinojosa, y el documental OTAC & the Ancient Sacred Medicine Ceremony (2019). El consumo se popularizó a nivel global, la especie quedó amenazada en ciertas regiones, y un kilogramo de la secreción llegó a cotizarse en hasta 50.000 dólares en el mercado enteógeno internacional; la fundación OTA.C, por su parte, comenzó a vender permisos para ceremonias «auténticas» a 500 dólares cada uno.
Los autores distinguen este caso de procesos legítimos de «ancestralización» —como el de pueblos amazónicos que retoman o reconfiguran el uso de la ayahuasca tras la ruptura colonial— y advierten sobre lo que califican como una posible mala praxis ética: construir narrativas de legitimidad indígena para sostener una actividad comercial que responde al deseo de consumidores occidentales de «endulzar» sus experiencias psicodélicas con sabiduría indígena.
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*Traducido y adaptado desde Chacruna: https://chacruna.net/how-the-ancestral-toad-medicine-5-meo-dmt-was-manufactured/*