La organización MAPS (Multidisciplinary Association for Psychedelic Studies) publicó su balance legislativo del tercer trimestre de 2026, que confirma una tendencia que viene consolidándose durante todo el año: desde enero, al menos 23 estados de Estados Unidos presentaron algún tipo de legislación vinculada a los psicodélicos, y cinco de ellos ya aprobaron las llamadas leyes «trigger», pensadas para agilizar el acceso a la psilocibina en cuanto la FDA la apruebe a nivel federal. Además, una coalición de al menos diez estados impulsa activamente la investigación clínica con ibogaína.

Luisiana y California: dos caminos distintos

En Luisiana, la ley SB 43 creó la Iniciativa de Terapia Asistida por Psicodélicos dentro de la Oficina de Salud Conductual del Departamento de Salud estatal, con el objetivo de habilitar ensayos clínicos con ibogaína, psilocibina y MDMA para el trastorno por uso de opioides y otras condiciones de salud mental resistentes al tratamiento. La norma, vigente desde el 1 de agosto, permite usar fondos provenientes de los acuerdos legales por la crisis de opioides. En California, la Ley de Presupuesto 2026 (AB 113) asignó 4,7 millones de dólares al Instituto de Medicina de Precisión del estado (CIAPM) para investigar terapias psicodélicas. MAPS celebra el financiamiento, pero advierte que la investigación por sí sola no garantiza el acceso.

La advertencia sobre Massachusetts

MAPS puso el foco también en la Pregunta 8 de Massachusetts, una iniciativa de votación que se decide el 3 de noviembre y que derogaría buena parte de la regulación vigente sobre la venta minorista de cannabis para adultos, aunque mantendría el programa medicinal. La organización la describe como un retroceso que podría reinstalar un enfoque más prohibicionista, con un impacto desproporcionado en comunidades de bajos ingresos y en poblaciones negras y latinas, y la presenta como una señal de alerta para el resto de la política de drogas en el país.

La FDA y el Congreso entran en escena

A nivel federal, la audiencia pública de la FDA del 14 de septiembre y el proyecto de ley H.R. 10150 («Advancing Botanical Drug Development Act of 2026»), que otorgaría doce años de exclusividad comercial a ciertos medicamentos botánicos aprobados, completan el panorama regulatorio que MAPS sigue de cerca. Según la organización, aunque esa ley no menciona específicamente a los psicodélicos, podría influir en el costo y la disponibilidad futura de estos tratamientos.

Formación de terapeutas, el otro cuello de botella

Betty Aldworth, codirectora ejecutiva de MAPS, insistió en que la aprobación regulatoria no es sinónimo de acceso real: la falta de cobertura de los seguros médicos, el desconocimiento entre proveedores de salud y la escasez de terapeutas formados siguen siendo, según ella, los principales obstáculos para que los pacientes lleguen efectivamente a estos tratamientos. Para conocer cómo otros estados abordan ese mismo problema, puede leerse nuestra nota sobre la legisladora de Nueva York que impulsa el acceso médico a la psilocibina para la cefalea en racimos.

Fuente: MAPS