Un artículo publicado en Frontiers in Neuroscience en mayo de 2026 generó una ola de titulares: una mujer de más de 80 años con Alzheimer avanzado —que llevaba cinco años en un estado de comunicación casi nula— recuperó el habla espontánea, la continencia urinaria, la capacidad de vestirse sola y una mayor reactividad emocional tras recibir 5 gramos de hongos con psilocibina.
Sin embargo, el Dr. Marcos Lago, psiquiatra de São Paulo y primer autor del artículo, advierte que la realidad es más matizada. «El informe clínico no debe interpretarse como evidencia de eficacia terapéutica», afirma en una entrevista con Psychedelic Alpha. «Es una observación inusual que plantea una hipótesis de investigación legítima.»
La paciente fue tratada en consulta privada en São Paulo —no en un ensayo clínico—, sin evaluadores independientes, sin escalas cognitivas estandarizadas ni seguimiento de eventos adversos formalizado. Los cambios observados fueron documentados mediante observación clínica directa y reportes del hijo de la paciente.
Lo que el caso sugiere, dice Lago, es que incluso en estadios avanzados de la neurodegeneración podría existir capacidad funcional residual accesible. La dosificación inicial de 5 gramos equivale aproximadamente a los 30 mg de psilocibina utilizados en los ensayos clínicos de Johns Hopkins.
Varios expertos consultados coinciden en que el siguiente paso adecuado sería un estudio prospectivo aprobado éticamente, con psilocibina de calidad farmacéutica y medidas de resultado independientes. Por ahora, el caso abre una pregunta relevante. No la responde.
Traducido desde Psychedelic Alpha