Mientras el entusiasmo por el potencial terapéutico de los psicodélicos sigue en aumento, un grupo de investigadores europeos y estadounidenses insiste en una pregunta incómoda: ¿qué pasa con quienes no tienen una buena experiencia? El Instituto Chacruna organizó un foro virtual dedicado a la reducción de riesgos psicodélicos y a la construcción de lo que sus organizadores llaman «comunidades tripsafe» —espacios y redes de apoyo preparadas para acompañar tanto los momentos difíciles de un viaje psicodélico como sus posibles secuelas.

Quiénes participan y por qué importa su mirada

El encuentro reunió a Tomislav Majic, psiquiatra y codirector del Grupo de Investigación en Sustancias Psicodélicas de la Charité de Berlín, que en 2017 fundó una de las primeras clínicas ambulatorias del mundo dedicadas a complicaciones post-psicodélicas; a Maha N. Mian, profesora de la Universidad de Suffolk e investigadora asociada en la Universidad de California en San Francisco; y a Helena Aicher, investigadora de las universidades de Zúrich y Basilea y psicoterapeuta dentro del marco suizo de uso médico limitado de psicodélicos. Los tres acaban de coeditar el manual «Psychedelic Harm Reduction» (2026), una de las primeras guías clínicas integrales sobre el tema.

Los riesgos que rara vez se mencionan

Buena parte de la conversación pública sobre psicodélicos se centra en sus beneficios potenciales para la depresión, la ansiedad o el estrés postraumático. Pero los especialistas advierten que una minoría de usuarios —tanto en contextos clínicos como recreativos o ceremoniales— atraviesa experiencias psicológicamente difíciles, y que las respuestas de emergencia disponibles siguen siendo escasas, en especial para personas con antecedentes de trastornos psicóticos o consumo problemático de otras sustancias.

Qué es una comunidad «tripsafe»

El concepto describe redes de acompañamiento —líneas de ayuda, espacios físicos, protocolos clínicos— diseñadas para sostener a alguien durante o después de una experiencia psicodélica adversa, sin juzgar el contexto en el que ocurrió. Suelen combinar formación clínica con la experiencia de personas que ya transitaron situaciones similares, un modelo cercano al que ya aplican organizaciones de reducción de riesgos en ceremonias de ayahuasca como AyaSafe.

Una infraestructura que todavía falta construir

La expansión legal de las terapias psicodélicas avanzó, en general, más rápido que la infraestructura de reducción de riesgos que la acompaña. Para los organizadores del foro, cerrar esa brecha —capacitando terapeutas, financiando líneas de ayuda y generando protocolos clínicos comunes— es tan importante para el futuro del campo como los propios ensayos de eficacia que ocupan la mayoría de los titulares en la guía completa de psicodélicos. Sin esa red de contención, advierten, la «revolución psicodélica» corre el riesgo de dejar atrás justamente a quienes más protección necesitan.

Fuente: Chacruna Institute