Psilera, una empresa de biotecnología con sede en Florida, anunció el 8 de octubre que avanzó a la segunda fase de un subsidio otorgado por el Instituto Nacional sobre el Abuso de Alcohol y el Alcoholismo (NIAAA), una de las ramas de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de Estados Unidos. El objetivo del programa es desarrollar un derivado no alucinógeno de la psilocibina para tratar el trastorno por consumo de alcohol, una de las adicciones con menos opciones de tratamiento farmacológico disponibles en la actualidad.

Qué hace diferente a este compuesto

A diferencia de la psilocibina clásica, el compuesto que desarrolla Psilera —todavía sin nombre público— fue diseñado para actuar sobre los mismos receptores serotoninérgicos (5-HT2A) y glutamatérgicos que se ven alterados en el consumo problemático de alcohol, pero sin producir el efecto alucinógeno característico de los hongos psilocibios. La compañía lo describe como un «neuroplastógeno»: una molécula capaz de estimular la plasticidad cerebral —la capacidad de las neuronas para formar nuevas conexiones— sin inducir un estado de alteración de la conciencia. Esta estrategia busca evitar los obstáculos regulatorios y clínicos que supone administrar una sustancia con potencial alucinógeno, como la necesidad de supervisión prolongada durante cada sesión.

Cómo llegó hasta aquí

El compuesto surgió de una campaña de cribado propia de Psilera sobre su biblioteca de más de un millón de moléculas, centrada en candidatos que activaran selectivamente el receptor 5-HT2A. La directora científica de la empresa, Jackie von Salm, encabeza como investigadora principal los estudios preclínicos, que ya superaron las primeras evaluaciones de seguridad y toxicidad. El subsidio del NIAAA, otorgado en septiembre de 2025 por hasta 2 millones de dólares a lo largo de tres años, libera los fondos por etapas, a medida que el programa cumple objetivos concretos: el paso a la Fase 2 anunciado esta semana es uno de esos hitos.

Qué sigue

Psilera prevé iniciar un primer ensayo clínico de Fase 1a en 2027, todavía sin fecha exacta ni diseño publicado. El subsidio del NIH se extiende hasta 2028, por lo que la compañía cuenta con un margen de tiempo relativamente amplio para completar los estudios preclínicos restantes antes de pasar a pruebas en humanos.

Una empresa con más de un candidato en carrera

Este programa no es el único de Psilera. Su desarrollo más avanzado, denominado PSIL-006 —otro derivado no alucinógeno de la psilocibina—, apunta a la variante conductual de la demencia frontotemporal y prevé iniciar su propia Fase 1 a mediados de 2027. La empresa, fundada en 2019 por egresados de la Universidad del Sur de Florida, también tiene en etapa preclínica un tercer compuesto, PSIL-025, orientado a la ansiedad. Hasta ahora financió su investigación con una ronda semilla de 2,5 millones de dólares en 2021 y otra de 8,8 millones en mayo de 2026.

Este tipo de compuestos «no alucinógenos» forma parte de una tendencia más amplia dentro de la ciencia psicodélica, que busca separar los beneficios terapéuticos de la experiencia subjetiva alterada. Para seguir ese debate en profundidad, puede consultarse la guía completa de psicodélicos, la sección de ciencia del sitio, y una nota relacionada sobre qué predice, según otro estudio, quién logra superar el alcoholismo con psilocibina.

Fuente: Blossom / PR Newswire