La Autoridad de Salud de Oregón (OHA) anunció el 1 de julio que fusionará su programa de Servicios de Psilocibina con la división de cannabis medicinal en una nueva oficina conjunta: la Sección de Psilocibina y Cannabis Medicinal de Oregón. El cambio, que se completará el 1 de septiembre tras un período de transición durante el verano, responde a una razón muy concreta: ambos programas atraviesan un fuerte déficit presupuestario.

Dos agencias, un mismo problema de caja

Oregón fue el primer estado de EE.UU. en legalizar el uso supervisado de psilocibina para adultos, un hito que en su momento generó gran expectativa. Pero la demanda real resultó muy inferior a la proyectada, y las tarifas de licencia no alcanzan a cubrir los costos operativos del programa. El programa de cannabis medicinal enfrenta un problema similar, con ingresos que también han caído por debajo de lo necesario para sostener su estructura administrativa.

Ante ese escenario, la OHA decidió unificar ambas oficinas bajo un mismo techo para reducir gastos generales y compartir personal administrativo, en lugar de recortar servicios directamente.

Quién queda a cargo

Angela Allbee, actual directora del programa de psilocibina, liderará la nueva sección conjunta. Megan Lockwood, que hasta ahora encabezaba la división de cannabis, pasará a dirigir la oficina de licencias sanitarias de la OHA. La reorganización no elimina puestos de forma inmediata, pero sí concentra funciones que antes estaban separadas.

Las tarifas suben justo cuando el programa se reordena

Como parte del mismo paquete de medidas, la OHA propuso duplicar las tarifas de licencia del programa de psilocibina: los centros de servicio, fabricantes y laboratorios de testeo pasarían de pagar 10.000 a 20.000 dólares anuales, mientras que la licencia de facilitador subiría de 2.000 a 4.000 dólares. La medida busca compensar el desfase entre ingresos y gastos, aunque genera preocupación entre operadores pequeños que ya venían señalando el alto costo de entrada al sistema legal.

Un programa que sigue siendo pequeño

Pese a llevar más de dos años en funcionamiento, el programa de psilocibina de Oregón continúa siendo modesto en volumen de pacientes en comparación con las proyecciones iniciales, algo que organizaciones del sector vienen señalando como uno de los motivos centrales de la actual tensión financiera. La fusión administrativa no cambia las reglas de acceso ni los requisitos para pacientes o facilitadores, pero sí marca un punto de inflexión en cómo el estado sostiene económicamente su experimento pionero con la psilocibina regulada.

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Fuente: Willamette Week