Los seminarios psicodélicos podrían ser la pieza que le falta al movimiento religioso que está naciendo alrededor de sustancias como la psilocibina, el MDMA o el 5-MeO-DMT. Esa es la tesis de Paul Ryder, fundador de la Congregación para Prácticas Sagradas (CSP) y decano de su propio seminario, en un artículo de opinión publicado el 3 de octubre en Psychedelics Today.

La revelación no alcanza

Ryder parte de una observación simple: los psicodélicos son muy buenos generando experiencias que se sienten reveladoras —encuentros con lo divino, con ancestros, con una sensación de unidad— pero no explican qué significan ni qué vida debería seguir después de ellas. Esa, escribe, es una pregunta religiosa, y las tradiciones religiosas llevan siglos resolviéndola con instituciones: seminarios, yeshivás, madrasas, monasterios.

Lo que el resurgimiento psicodélico de los 60 no construyó

El autor recuerda que la explosión psicodélica de los años sesenta generó arte, música y nuevas formas de espiritualidad, pero construyó pocas instituciones capaces de preservar ese conocimiento y transmitirlo. Cuando la Ley de Sustancias Controladas de 1970 endureció la prohibición, buena parte de ese aprendizaje se dispersó, y el movimiento actual tuvo que volver a aprender lecciones que ya existían.

Formación, no solo facilitación

Para Ryder, entrenar facilitadores —algo que ya se hace bastante bien— no es lo mismo que formar ministros. Un facilitador aprende qué hacer ante una crisis; un ministro tiene que preguntarse en quién se está convirtiendo frente a la vulnerabilidad de otra persona, y quién puede señalarle un error. En la CSP, ese proceso dura cuatro años, incluye supervisión y un comité de ética, y hasta ahora formó a unos 50 ministros licenciados entre 150 estudiantes inscriptos en cinco años.

El riesgo de fundar una ortodoxia

El propio autor advierte sobre el peligro de construir instituciones que terminen codificando una religión todavía en formación o concentrando autoridad sobre quién puede interpretar la experiencia psicodélica. Por eso insiste en que un seminario psicodélico debe seguir siendo experimental, conversacional y abierto a que la teología, la neurociencia y la sabiduría indígena se desafíen entre sí, sin apurar una doctrina cerrada.

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Fuente: Psychedelics Today