Un nuevo estudio de la Universidad de California, Santa Cruz (UCSC), publicado el 15 de octubre en la revista Nature Neuroscience, muestra con detalle celular cómo la psilocibina remodela las conexiones cerebrales: acelera la formación de nuevas sinapsis, apura su maduración y, al mismo tiempo, favorece la eliminación de otras conexiones preexistentes. El hallazgo llega en un momento de renovado interés dentro de la ciencia psicodélica, poco después de la audiencia pública que la FDA dedicó al tema. Para contexto general, puede consultarse nuestra guía completa de psicodélicos.

Microscopía de dos fotones para ver el cerebro en vivo

Para observar cómo la psilocibina altera la arquitectura neuronal a escala microscópica, el equipo usó microscopía de dos fotones, una técnica de alta resolución que permite rastrear espinas dendríticas individuales en el cerebro vivo de ratones durante varias semanas. Las espinas dendríticas son pequeñas protuberancias que actúan como receptores de señales y forman sinapsis con las neuronas vecinas.

Psilocibina: de espinas «rechonchas» a conexiones maduras en 24 horas

Tras administrar psilocibina, los investigadores observaron un aumento rápido en la formación de nuevas espinas dendríticas dentro de las primeras 24 horas. Además, el compuesto acelera la maduración física de esas conexiones: en ratones sin tratar, las espinas nuevas suelen comenzar con una forma inmadura y «rechoncha», inestable y de vida corta, mientras que, bajo psilocibina, una proporción mucho mayor crece rápidamente hasta adoptar una forma madura «en forma de hongo», estructuras estables preparadas para funcionar como sinapsis duraderas.

Un tipo de neurona específico, y una respuesta sin «viaje»

El equipo, liderado por la profesora Yi Zuo, identificó una población específica de neuronas corticales clave para esa remodelación de sinapsis inducida por la psilocibina, y observó que el compuesto reconecta los circuitos de forma distinta según el estado de salud subyacente del cerebro. Un hallazgo central del trabajo es que, en los ratones, la respuesta conductual asociada a esa plasticidad estructural puede darse incluso sin los efectos psicodélicos propiamente dichos, lo que abre la puerta a diseñar fármacos que promuevan la plasticidad cerebral con menos efectos alucinógenos.

Por qué importa para la próxima generación de tratamientos

Los autores sitúan el hallazgo dentro de la historia reciente de la neurociencia psicodélica: desde mediados del siglo XX, cuando se identificaron compuestos como la psilocibina y el LSD, hasta el freno que impuso la Ley de Sustancias Controladas de 1970 en Estados Unidos, y la posterior designación de terapia innovadora de la FDA para sustancias como la psilocibina y el MDMA (en la misma línea, otro estudio reciente desarmó la molécula del LSD para aislar qué partes producen las alucinaciones). El estudio aporta un marco celular concreto para esa segunda ola de investigación, con implicancias potenciales para la depresión, el estrés postraumático y otros trastornos psiquiátricos.

Imagen: Rodolfo Gabriel Gatto / Wikimedia Commons, licencia CC BY-SA.

Fuente: News Medical / UC Santa Cruz